Líneas de Investigación

Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Justicia Social

Coordina: Inmaculada Tello

La educación, como pilar básico del desarrollo de nuestra sociedad, debe estar basada en una educación para todos, sin diferencias ni aislamientos de los alumnos por sus características especiales. A su vez, el gran auge que están teniendo en la sociedad en general y en la educación en particular las Tecnologías de la Información y la Comunicación, hace que sean herramientas óptimas para facilitar una educación personalizada y grupal. Por ello, el uso adecuado de estas tecnologías nos permite mejorar la calidad educativa, fomentando la Justicia Social en las aulas.

Si entendemos la educación como la base para el desarrollo de toda sociedad, debemos también procurar desarrollar la Justicia Social en las aulas, para así poder generar una sociedad igualitaria y trabajar en pro de la construcción de esa sociedad que añoramos. El concepto de Justicia Social que guía este grupo, es un concepto basado en la propuesta de atender a las capacidades que requieren los individuos para llevar a cabo un tipo de vida u otro. Todas ellas, capacidades que deben trabajarse, asegurarse y respetarse desde la educación de los primeros cursos de los distintos centros educativos. De este modo, desarrollamos las capacidades básicas desde los primeros años de los individuos, con el fin de asegurar los Derechos Humanos y la igualdad de oportunidades desde la escuela.

En este sentido, podemos distinguir diversas líneas de trabajo en este contexto:

  1. Alfabetización digital
  2. Brecha digital vs unión digital
  3. Las TIC oportunidad para el alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo
  4. Las TIC oportunidad de comunicación
  5. Las TIC y los derechos
  6. Escuela Rural y TIC

Ciencias Experimentales y Matemáticas para la Justicia Social

Coordinación: Santiago Atrio

Nuestro grupo atiende varias disciplinas científicas, abiertas a cualquier otra aportación que enriquezca o complemente la visión interdisciplinar de las mismas. Analizando componentes relacionados con las Ciencias Experimentales y las Matemáticas, lo configuramos un grupo de profesionales e investigadores de la educación que creen en las posibilidades que ofrecen nuestras disciplinas para contribuir a la reflexión sobre el cambio educativo y el necesario compromiso de la escuela con la Justicia Social.

Desde este punto de vista partimos del medio ambiente. Rara es la corriente pedagógica que no utilice su expresión (Medio Ambiente, Entorno,…) en su discurso educativo. Es un concepto usual (Educación Ambiental, E.A.) en el vocabulario de la escuela del siglo XXI, pero solemos olvidar que en su definición no sólo aparecen componentes físicos, químicos y biológicos. Desde hace décadas, aunque lo olvidemos, se cita como la interrelación entre factores bióticos y abióticos entre los que los sociales, son parte ineludible. Es imposible disociar el hecho de que para entender el ecosistema como aquel que intercambia materia y energía tendiendo al equilibrio de forma natural, es preciso observar los factores sociales que le acompañan. Incendios forestales, lluvia ácida, emigración y crecimiento urbano (los problemas de marginación de las ciudades), el crecimiento demográfico, las hambrunas, la destrucción del patrimonio, la deshumanización de la vida, la irritabilidad en nuestro comportamiento, el paro, la marginación, entre otros, han sido citados como síntomas de las enfermedades que no dejan lugar a dudas de las serias amenazas que acechan al planeta Tierra (Barney, 1982).

Estos factores sociales, contemplados en la definición de Medio Ambiente, se cruzan con nuestra concepción de la escuela del siglo XXI como lugar de descubrimiento, de investigación, de trabajo cooperativo y constructivista que permita proponer formas complementarias de hacer las cosas para no obtener siempre los mismos resultados (Albert Einstein). El compromiso con la idea de tener un sistema educativo que proponga una cierta conciencia medioambiental parte de la certeza de que nuestro entorno no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos y sólo con propuestas educativas que contribuyan a un cambio real de nuestros hábitos de vida podremos contribuir a generar una escuela más justa. No se trata tan sólo de analizar contenidos, sino de cambiar formas de vida completamente arraigadas en nuestra sociedad.

Es importante hacer crítica a nuestro sistema educativo cuando se propone que la escuela degenere en lugar básicamente de socialización de los ciudadanos dentro de una sociedad tecnológica y, al mismo tiempo, contribuya a aniquilar la posibilidad de que el alumnado desarrolle una actitud crítica hacia, justamente, esa misma sociedad (Shovsmose, 1999:67). La Matemática crítica y la etnomatemática son corrientes que por su consolidada base científica nos están ayudando a analizar este camino, advirtiendo que la observación desde diferentes puntos de vista nos enriquece y nos permite abordar el complejo problema poliédrico al que nos enfrentamos. Nuestra escuela actual socialmente admitida, presenta las diferentes áreas curriculares de forma compartimentada, en cámaras estancas difícilmente interconectadas y así, el alumnado estructura su mente como suma se saberes sin conexión alguna. Es un contrato no escrito en el que toda la comunidad educativa, criticándolo, lo asume como mal menor. Sin pretender subvertir el sistema, la mente humana no funciona de ese modo y nuestro aprendizaje tampoco. Precisamos de un diálogo efectivo y del compromiso real para derribar los estrictos muros que separan los nichos de la falsa ciencia. La alfabetización científica de la sociedad del siglo XXI debe ir mucho más allá.

La Gaceta de la Real Sociedad Española de Matemáticas en su número 4 del volumen 11 de 2008, (Págs. 737–766 737) publicó en la sección “Matemáticas en las aulas de Secundaria” a cargo de Antonio Pérez Sanz “El lamento de un matemático”. Ese lamento se ha convertido en referente en la educación Matemática en todo el mundo y, para nosotros, una poderosa fuente de inspiración interdisciplinar. Su autor, Paul Lockhart había dejado la enseñanza universitaria y desde el año 2000, daba clases de matemáticas en Nueva York a alumnos de secundaria. El artículo se publicó en 2008.

Lockhart denunciaba que las matemáticas que estábamos y estamos enseñando no son las que necesitan los ciudadanos del siglo XXI y urgía a un cambio radical no sólo en la forma de enseñar matemáticas sino también un cambio en los contenidos matemáticos que se enseñan. Nada de esto ha cambiado. Las ideas que proponía siguen sirviendo para cualquier lugar del mundo y para nuestro grupo interdisciplinar son fuente de reflexión y ejemplo.

Decía «Lo primero que hay que entender es que las matemáticas son un arte. La diferencia entre las matemáticas y el resto de las artes, como la música y la pintura, es que nuestra cultura no las reconoce como tal.» Pensamos que nuestra cultura tampoco reconoce a las ciencias como cultura. Las manifestaciones artísticas suelen relacionarse con las áreas denominadas de letras y esta dicotomía trasnochada sigue presente en toda la educación actual.

Pero no son un arte cualquiera; son, según sus palabras, «el arte de la explicación», coincidiendo con la necesaria alfabetización científica de la sociedad del siglo XXI que defendemos:

«Si privas a los alumnos de tener la oportunidad de participar en esta actividad —de proponer problemas, hacer sus propias conjeturas y descubrimientos, de estar equivocados, de estar creativamente frustrados, de tener una inspiración, y de improvisar sus propias explicaciones y demostraciones— les estás privando de las matemáticas en sí mismas. Así que no, no estoy protestando por la presencia de hechos y fórmulas en las clases de matemáticas, estoy protestando por la falta de matemáticas en las clases de matemáticas.»

La democracia nos trae la posibilidad de decidir y la multiplicidad de propuestas en los que la ciencia interviene es evidente. El ciudadano debe contribuir en la construcción de una sociedad más justa, desde el conocimiento de la interrelación de todos los factores que intervienen en el denominado Medio Ambiente anteriormente citado. Sólo huyendo de doctrinas y atendiendo al razonamiento y el debate constrictivo, podremos conseguir una sociedad más justa y un cambio educativo.

La reivindicación de la historia de las Matemáticas en las aulas es otro de los pilares de su artículo. En nuestro caso la reivindicación global de la historia de la Ciencia:

«¿Qué otra materia se está dando sin mención a su historia, filosofía, desarrollo temático, criterios estéticos y estado actual? ¿Qué otra asignatura evita constantemente sus fuentes principales —bellas obras de arte hechas por algunas de las mentes más creativas de toda la historia— en favor de bastardizaciones de baja categoría?»

Nada mejor que el final del mismo artículo para entender que sea para nuestro grupo una fuente de reflexión constante:

«. . . Qué irónico que la gente descarte las matemáticas como la antítesis de la creatividad. Están desperdiciando una forma de arte más antigua que cualquier libro, más profunda que cualquier poema, y más abstracta que cualquier otra cosa. ¡Y es el colegio el que ha hecho esto! Qué triste e interminable ciclo de profesores inocentes infligiendo daño a sus inocentes alumnos ¡Con lo bien que nos lo podríamos estar pasando todos!»

LÍNEAS TEMÁTICAS DE INVESTIGACIÓN

  • Modelos docentes pensados en Justicia Social en la enseñanza de las Ciencias Experimentales y las Matemáticas en la educación infantil, primaria, secundaria y universitaria
  • Justicia Social en la educación no-formal e informal para la docencia de las Matemáticas y las Ciencias Experimentales
  • Matemática Crítica
  • Etnomatemáticas
  • Proyectos internacionales sobre Justicia Social y Cambio Educativo en la enseñanza de las CCEE y Matemáticas
  • Experiencias de Justicia Social en la enseñanza de las CCEE y Matemáticas, que favorecen el cambio social, el activismo y la participación de los estudiantes, profesores, investigadores y miembros y grupos de la comunidad
  • La evaluación del proceso educativo en CCEE y Matemáticas en relación con la Justicia Social. Evaluación de miembros y grupos de la comunidad, organizaciones, mentores, alumnos, centros educativos y tutores
  • La percepción de los estudiantes sobre las iniciativas de Justicia Social en la formación en CCEE y Matemáticas
  • Justicia Social, Ciencias Experimentales y Matemáticas frente a las demandas educativas y tecnológicas del siglo XXI 
    • Problemas Medioambientales y Justicia Social en la sociedad del Siglo XXI

Santiago Atrio santiago.atrio@uam.es

Universidad Autónoma de Madrid

Educación para la Ciudadanía y la Justicia Social

Coordinadores de la Línea: Antonio Maldonado y Liliana Jacott

Línea de investigación del Grupo Cambio Educativo para la Justicia Social que integra la educación para la ciudadanía desde una perspectiva de la justicia social profundizando en las libertades, los derechos humanos y los valores democráticos.

Desde comienzos del siglo XXI se está produciendo un intenso debate en distintas partes del mundo en torno a una serie de cuestiones relevantes relacionadas con la educación para la ciudadanía y la justicia social desde perspectivas muy diversas. Como resultado de esta discusión se plantea la necesidad de desarrollar vínculos e interconexiones innovadoras entre la ciudadanía y la justicia social a partir de las contribuciones de diversos campos de conocimiento científico y práctica educativa. Es importante este compromiso para abordar algunas de las tensiones y conflictos que surgen a raíz de las condiciones de desigualdad e injusticia social que afectan a la sociedad del mundo actual.

Dentro de este escenario, los temas y conceptos que surgen en torno a la justicia social y a la ciudadanía están siendo debatidos y analizados desde distintos enfoques teóricos, al mismo tiempo que se está planteando la importancia de promover una educación para la ciudadanía en este mundo cada vez más globalizado, heterogéneo y diverso en que vivimos desde una perspectiva para de la Justicia social.

Desde este punto de vista, se plantea la necesidad de desarrollar una mayor discusión teórica e investigación empírica en esta área a partir de un nuevo enfoque que tenga en cuenta no sólo el reconocimiento de las desigualdades y las diferencias, sino que considere también la importancia de la participación y de los procesos proactivos para mejorar las condiciones de acceso a los recursos y la redistribución.

El grupo de Educación para la Ciudadanía y Justicia Social se centra en las siguientes líneas de trabajo:

  • Representaciones de estudiantes y profesores sobre Ciudadanía.
  • Representaciones de estudiantes y profesores sobre Educación para la Justicia Social.
  • Participación y derechos de la infancia.
  • Ciudadanía y Diversidad Sexual.
  • Ciudadanía cosmopolita.
  • Desarrollo humano y Justicia Social.
  • Historia, Empatía y Ciudadanía.
  • Convivencia escolar.
  • Bullying y Ciberbullying.
  • Desarrollo y razonamiento prosocial.
  • Ciudadanía y medios de comunicación.

Aprendizaje-Servicio y Justicia Social

Coordinadora de la Línea: Pilar Aramburuzabala.

El Aprendizaje-Servicio (ApS) es una modalidad educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un único proyecto bien articulado en el que los participantes aprenden a la vez que trabajan en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo.

Durante los últimos veinte años la utilización del Aprendizaje-Servicio como recurso pedagógico ha tenido un desarrollo espectacular en Estados Unidos y Latinoamérica. En España y en el resto de Europa comienza ahora a extenderse en todos los niveles educativos, incluida la Educación Superior. Este fenómeno requiere que se formalice una línea de investigación que estudie sus resultados e impacto en las instituciones, los docentes, los estudiantes y las comunidades.

Estudiar y difundir el uso del ApS como potente herramienta de aprendizaje experiencial y contribuir al desarrollo de competencias para la justicia social es especialmente adecuado en un momento en el que se insta a las universidades a contribuir a la promoción del nuevo modelo social y a incorporar técnicas de enseñanza-aprendizaje que integren la preparación para la práctica profesional y para el ejercicio de la ciudadanía activa de sus estudiantes y titulados.

GICE se centra en las siguientes líneas de trabajo:

  • ApS para la Justicia Social.
  • Metodología.
  • Resultados del ApS en las instituciones, los docentes, los estudiantes y las comunidades.
  • Impacto de la formación docente sobre ApS.
  • Nuevas líneas de trabajo en ApS.
 

 
 
 
 
 
 

Docencia para la Justicia Social

Coordinadora de la Linea: Reyes Hernández-Castilla.

Construir una sociedad más equitativa y justa requiere despertar la conciencia racional de las instituciones y de los individuos, generando y proponiendo vías que surjan de las necesidades, percepciones, intereses y deseos de los destinatarios, sobre todo de aquellos grupos que viven en la inequidad.

Considerando la importancia que la escuela tiene como institución social, un docente para la justicia social es el que trabaja con un enfoque integrador donde se valore la diversidad y manifieste un reconocimiento explícito del derecho a la diferencia.

Desde finales de la década de los 70’s la investigación en la enseñanza para la justicia social ha proliferado y actualmente es uno de los campos más prometedores. En el grupo GICE entendemos al docente para la justicia social como un agente que juega un papel constructivo y tiene por objeto exponer, criticar, cuestionar y transformar las ideas y las acciones que perpetuán la opresión social en diferentes ámbitos.

De esta forma, en la actualidad se están desarrollando las siguientes líneas de trabajo:

  • Docencia para la Justicia Social para atender la Diversidad Cultural
  • Evaluación para la Justicia Social
  • Orientación y tutoría para la Justicia Social
  • Diseño de estratagias educativas para la Justicia Social

Liderazgo y Mejora Educativa

Coordinador de la Línea: F.Javier Murillo

Mejorar la calidad de la enseñanza para alcanzar aprendizajes más significativos es un desafío que debe asumir el centro en su conjunto. La investigación en Eficacia Escolar es una de las líneas de investigación más prometedoras para mejorar la calidad de la educación, pues busca determinar cuáles son los factores de aula que contribuyen más eficazmente a que los alumnos aprendan y cómo tiene que desarrollarse la acción educativa en el aula para que se logren sus objetivos. En consecuencia, los procesos de cambio escolar deben abordarse desde una perspectiva que contemple las diferentes dimensiones, niveles y agentes que intervienen en todo proyecto de mejora educativa.

El Movimiento de Mejora de la Escuela (School Improvement) ha demostrado a lo largo de las últimas décadas y a través de numerosas experiencias de cambio, que resulta imperativo optimizar la capacidad interna de los centros para potenciar, de forma simultánea, el aprendizaje de todos los estudiantes y el desarrollo de la institución en su conjunto. En orden a ello, destacan ciertas estrategias que se saben imprescindibles a la hora de impulsar y sostener procesos de cambio eficaces en las escuelas. Algunos de los factores de mejora más relevantes en la actualidad, están pues vinculados al liderazgo distribuido, al desarrollo de una cultura escolar colaborativa, al trabajo con evidencia y a la implementación de Comunidades Profesionales de Aprendizaje, entre otros.

Si consideramos que recibir una educación de calidad es un derecho humano irrenunciable, si entendemos que una educación es de calidad si y sólo si es una educación en y para la Justicia Social, necesitamos aprender de la investigación que nos aporta un conocimiento sobre las claves para que la enseñanza sea eficaz, porque si los estudiantes no aprenden, difícilmente se dará una educación de calidad. Por todo ello, GICE aborda la mejora escolar con el objetivo de generar conocimiento en torno a cómo diseñar y sostener procesos de mejora escolar eficaces. En este momento se están desarrollando las siguientes líneas de trabajo:

  • Eficacia Escolar y Enseñanza Eficaz.
  • El desarrollo de Comunidades Profesionales de Aprendizaje.
  • La Evaluación de la Función Directiva.
  • El Orientador como Agente de Cambio Escolar.
  • La Calidad Educativa en el Nivel Infantil.
  • La Transición entre la Etapa de Educación Primaria y Secundaria.

Música para la Justicia Social

Coordinadora de la Linea: Ángela Morales.

El equipo de investigación de línea Música para la Justicia Social, está compuesto por un grupo de investigadores y músicos profesionales  provenientes de diversos ámbitos educativos musicales, pedagogía, sociología, musicología, que mediante la colaboración interdisciplinar, desarrollan una triple vertiente en el campo de la música, la interpretativa, la docente y la investigadora en relación con la Justicia Social.

La música, entendida como una de las manifestaciones profundamente arraigadas en expresión de los pueblos, es un vehículo de comunicación que va más allá de la palabra. Su carácter universal, confiere a esta disciplinar artística unas cualidades intrínsecas que generan espacios de participación, de igualdad y de libertad creando comunidades con un mismo lenguaje.

Música y justicia social comparten un amplio abanico de posibilidades de trabajo que van más allá del mero aprendizaje disciplinar. Conformándose de esta manera un espacio individual y social que posibilita la inclusión social, permitiendo desarrollar en cada persona su propia identidad y potenciar sus propias capacidades. Su carácter universal supone un instrumento de comunicación que permite interactuar a personas de diferentes culturas, género, edad o condición social.

Desde esta perspectiva, este espacio trabaja en varias líneas de investigación:

  • Educación Musical y Justicia Social. Concepto en constante redefinición y construcción a partir de la práctica docente.
  • Música y Justicia social: Inclusión e intervención social y cultural a través de la música.
    • Voces para la justicia social.
    • Flamenco y población gitana.
    • Hip-Hop y percusión con colectivo adolescente.
    • Folclore y tercera edad.
    • Paisaje sonoro y cambio social.
  • Música y Justicia social, un modelo de trabajo con personas de diversidad funcional (Diversidad artística)
  • Arte y justicia social, la pintura, la escultura, la danza, el teatro, el cine, la poesía y sus participantes.
  • Otros retos. Docencia, Impacto social, Metodología, Agrupaciones musicales […]. Espacio abierto a cualquiera de las inquietudes y manifestaciones artísticas presentes en nuestro entorno y sus investigadores.

Justicia Social y Educación

Justicia Social es un término complejo, altamente político y cambiante, refleja nuestra visión de la sociedad, nuestros deseos y anhelos de un mundo mejor. Quizá por ello nos seduce la idea de Griffiths (2003) de considerar la Justicia Social como un verbo: es decir, un proyecto dinámico, nunca completo, acabado o alcanzado una vez y para todos: siempre debe estar sujeto a reflexión y mejora.

En esencia, tres conceptos están en la base de la Justicia Social: distribución de recursos materiales y culturales o de bienes primarios, el reconocimiento y el respeto cultural de todos y cada una de las personas, en la existencia de unas relaciones justas dentro de la sociedad, como la participación en decisiones que afectan a sus propias vidas, es decir, asegurar que las personas son capaces de tener una activa y equitativa participación en la sociedad.

La educación para la Justicia Social implica que ésta consiga: a) una mejor distribución de recursos y apoyos que, mediante una discriminación positiva, otorguen mayores posibilidades de desarrollo a los estudiantes más desventajados; b) un reconocimiento y una valoración de la diversidad del alumnado, identificando las estructuras, culturas, actitudes y opresiones que operen en la configuración de dichas diferencias o desigualdades; y c) una mayor participación y representación del alumnado tradicionalmente excluido de las esferas públicas en los centros escolares, para conocer sus necesidades de aprendizaje y de vida.

La igualdad de género, el logro de una educación intercultural y el respeto por una ciudadanía construida por y para todos, son aspectos que definen y conforman una educación para la Justicia Social. Sin olvidar la gran influencia que las políticas públicas tienen sobre el estado de la educación actual, una educación para la Justicia Social requiere de unas políticas que faciliten una educación de calidad que consiga un desarrollo integral de todos y cada uno de los estudiantes, teniendo en cuenta su rendimiento y sus condiciones de partida.

La línea de investigación Justicis Social y Educación de GICE desarrolla varias líneas de trabajo vinculadas a esta temática:

  • Políticas públicas en Educación para la Justicia Social.
  • Escuelas para la Justicia Social.
  • Liderazgo para la Justicia Social.
  • Formación del Profesorado para la Justicia Social.
  • Docencia para y desde la Justicia Social.
  • Evaluación Educativa para la Justicia Social.